Las manecillas del reloj no son infinitas

El noruego Magnus Nedregotten, rodeado de piedras.

El 3 de noviembre del 2011 podría ser un día cualquiera pero es especial para mí porque decidí empezar con un proyecto que llevaba meses pensando y que no pretendía otra cosa que darle visibilidad al curling en la medida de mis posibilidades. La ilusión y el ver que funcionaba mucho mejor de lo que nunca hubiera imaginado, me hizo ir creciendo poco a poco e implicándome cada vez más con la máxima siempre de que mi única limitación era que solo tenía dos manos.

A menudo, la ilusión, el amor por la noticia inculcado por la profesión que me da de comer y la respuesta de los lectores pueden con todo y derriban muchas dificultades pero, lamentablemente, el día solo tiene 24 horas y el cuerpo humano necesita comer y dormir para sobrevivir. En septiembre, la vida me va a llevar a afrontar nuevas responsabilidades laborales y a una nueva situación personal que van a afectar irremediablemente a Hammer Spain.

Espero que no sea un adiós, ni siquiera un hasta luego, pero la realidad es que no voy a poder seguir el ritmo de actualización que llevaba esta página así que, lo que te quiero contar, es que esta temporada me la voy a marcar como un termómetro de hasta dónde puedo llegar con el tiempo libre del que voy a disponer y entonces ya tomar una decisión en firme. Por eso, porque no me puedo comprometer a nada por más que me duela (créeme que tras siete años, Hammer Spain es para mí una parte muy importante de mi vida) tenía la obligación de contártelo a ti, que me acompañas en este viaje y que siempre has tenido palabras de aliento hacia un trabajo que se ha hecho muy sencillo gracias a todos.

Nos vemos en el hielo.

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